¿Satisface iOS mis necesidades?

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Muchos teléfonos móviles han pasado por mis manos en los últimos años. Todo comenzó con el arcaico Alcatel One Touch Easy, sí, el de la carcasa verde con lucecitas que se encendían al recibir una llamada o SMS. Luego vinieron muchos otros, de todas las marcas y modelos, hasta llegar al iPhone que llevo hoy día en el bolsillo. Todavía recuerdo al Nokia N70, el propulsor de todo. Con él empezaron mis andaduras por las webs y foros en busca de temas, aplicaciones y juegos para instalar, me encantaba trastear con él. 

Después vinieron muchos Nokias, era súper fan de esta marca, me pillé el N81, el 6210 (tipo concha), el 5800 ¡mi primer móvil táctil!, y por último el N97, hasta que me cansé de los reinicios y las pilladas de Symbian y decidí dar el salto y probar Bada, y cómo no, lo hice con el famoso Samsung Wave S8500. Bada estaba en pleno auge y todos hablaban del nuevo sistema operativo de Samsung, funcionaba bien, era muy rápido y estable, pero no llegó a cuajar y estaba muy verde en el apartado de apps. ¿Para que quiero tanto smartphone si no hay apps para sacarle provecho? Fuera, rápidamente lo cambié por iOS, allá por 2010, un iPhone 4 de 32 GB para ser más concreto, con iOS 4 corriendo por sus venas. El cambio fue brutal y estaba flipando con mi nuevo iPhone. Nada de cuelgues, nada de reinicios tontos e inesperados y miles de aplicaciones en el App Store. Todo el ecosistema iOS me gustaba y estaba encantado con él. Pero, cómo de costumbre, siempre miraba de reojo otros smartphones que iban saliendo y un Nexus S se puso en el punto de mira, y como soy débil lo saqué con una portabilidad, la última que hice creo recordar.

Bueno, ya tenía mi Nexus S de 16 GB con Android puro y duro en sus tripas para trastear con él, pero de mi fabuloso iPhone 4 no me desprendí, no pude hacerlo, así que tiré unos años con dos líneas, jugando con Android e iOS, los dos sistemas operativos más cañeros del momento. Al principio todo iba bien, estaba muy contento con Android, por el tema de la libertad y personalización que se consigue, con los widgets que eran lo más. Y con iOS por su estabilidad, me gustaba su simpleza, su interfaz y lo bien diseñadas que estaban sus apps, era todo amor cómo se suele decir. Pero con el paso del tiempo me di cuenta que con dos líneas no iba a ninguna parte, y menos con dos smartphones que al fin y al cabo utilizaba para lo mismo y casi tenían las mismas apps instaladas, así que decidí prescindir de una línea junto con el terminal, y el elegido para quedarse conmigo fue el iPhone, me deshice del Nexus S

Elegí el iPhone porque iOS me daba lo que yo quería, variedad en apps, estabilidad y fluidez ante todo. A día de hoy, varios años después y tras pasar por muchos modelos y diferentes sistemas operativos, tengo un iPhone 5 y no lo cambio por nada. Ahora miro a los diferentes smartphones que van saliendo con otros ojos, no se me antojan todos los que van saliendo cómo pasaba antes, pienso que tengo uno de los mejores (por no decir el mejor) del mercado y cambiarlo sería un error, ya que con este estoy muy contento. Así que respondiendo al título del post: iOS sí satisface mis necesidades.

El uso que yo le doy al iPhone diariamente es personal, redes sociales, mail, internet, fotografías y poco más. No necesito un súper teléfono que lo haga todo, para eso ya tengo ordenador en casa, pero si hay varias cosas que le pido a mi teléfono; estabilidad, fluidez y que no se cuelgue cada dos por tres, por eso me quedo en iOS.


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